191. La perspectiva en los siglos XVII y XVIII

Teorema de Desargues
Teorema de Desargues (imagen: Wikimedia Commons)

En los siglos XVII, XVIII y XIX, la perspectiva sigue ocupando la atención de la arquitectura y pintura occidentales e incorporando constantemente tanto arquitectos, grabadores y pintores como teóricos y autores de tratado, en algunos casos, como en el de Andrea del Pozzo, con indiscutible acierto en las dos actividades.

Entre los tratadistas destacados, un matemático, ingeniero y arquitecto francés, Girard Desargues (1591-1661), fundador de la Geometría proyectiva, formuló un teorema que sintetiza el conjunto de construcciones del sistema cónico y de su aplicación práctica, la perspectiva lineal, aportando con ello una brillante síntesis y confirmando el merecido rango científico a la disciplina.

Ilustración de A. Bosse del Tratado de Desargues (imagen: Wikimedia Commons)

Entre los poco frecuentes cultivadores de la perspectiva en su aplicación práctica y su formulación teórica, sobresale la figura del jesuita italiano Andrea del Pozzo (1642-1709). En sus decoraciones de, entre otras construcciones, las iglesias romanas del Gesú y de San Ignacio, dejó muestra de su virtuosismo en el empleo de recursos perspectivos y de la ingeniosa solución para proyectar sobre una bóveda la necesaria retícula para la reproducción del dibujo preparatorio.  La publicación en 1693 de su tratado (Perspectiva pictorum architectorum), con más de doscientos grabados e ilustraciones, estaba orientada hacia la actividad de pintores y arquitectos.

Andrea del Pozzo. Fresco sobre la bóveda de la iglesia de San Ignacio de Roma

La figura del matemático británico Brook Taylor (1685-1731), que contribuyó, poco después de Pozzo, al desarrollo de la perspectiva publicando en 1715 su ensayo “Nuevos principios sobre Perspectiva lineal“, puede servir de vínculo con la película “El contrato del dibujante” de Peter Greenaway, que invita a exponer algunas consideraciones sobre la práctica del dibujo perspectivo directamente del natural.

Los sucesos que narra la película se desarrollan en el condado inglés de Wilshire, en el verano de 1794, y tienen como uno de los principales protagonistas al Señor Neville a quien se le encargan doce dibujos de una residencia y el jardín de su entorno. Basten estas tres imágenes del film para desentrañar la maniobra de quien se enfrenta al reto de dibujar directamente y  con la perspectiva correcta un determinado motivo.

1. Elección del emplazamiento, posición del visor (trípode, mirilla, pantalla traslúcida y cuadriculada), altura del mismo y dirección de la visual principal. La posición se ha de mantener igual en todas las sesiones de trabajo

2. Disposición del plano de dibujo, papel, lienzo etc. junto al visor, debidamente cuadriculado al mismo tamaño que el de la pantalla o a tamaño proporcional (generalmente mayor).

3. Mirando a través del visor o mirilla, el autor o autora fija su atención sobre un punto del motivo (por ejemplo, un vértice del tejado), evalúa sobre la cuadrícula de la pantalla su posición y, seguidamente, la precisa             en su dibujo. De esta manera, visual tras visual, establece las alturas y desviaciones (ordenadas y abcisas)          de tantos puntos como precise para construir la trama o el andamiaje necesario para ir completando el dibujo con el realismo que estime oportuno, siempre dependiendo de su empeño y facultades.

Antes de seguir con el recorrido del fenómeno perspectivo en el paso del siglo XVII al XVIII, un salto de más de trescientos años nos permite conectar con el quehacer actual del pintor hiperrealista Antonio López García (Tomelloso, 1936) al que vemos en la madrileña Puerta del sol en pleno ejercicio de medición durante el proceso de realización de una de sus personales y magistrales vistas urbanas, como la de la Gran Vía que aquí se presenta.

Reanudando la travesía emprendida por el extenso territorio de la perspectiva, ya en el siglo XVIII, de los posibles ejemplos a considerar bastan los cuatro propuestos como resumen del relevante progreso que se alcanzó en la transición del barroco al neoclasicismo. Los cuatro, Paolo Pannini (1691-1765), Antonio Canal “Canaletto” (1697-1768), Giovanni Batistta Piranesi (1720-1778) y Bernardo Bellotto (1721-1780) fueron contemporáneos del gran teórico del Neoclasicismo Johann Joachim Winckelman (1717-1768) y prolíficos creadores, interesados en la pintura de paisaje, en las vistas urbanas y en los vestigios de la antigüedad clásica.

En relación con Giovanni Antonio Canal “Canaletto”, pintor veneciano arquetipo dieciochesco de la pintura de paisaje, veduta, hijo del pintor Bernardo Canal y tío de Bernardo Bellotto (1721-1780) no se deben ignorar los diferentes argumentos en torno a si utilizó o no la cámara oscura en la construcción de sus cuadros. Sobre su uso por parte de tío y sobrino circulan diferentes argumentaciones, si bien parece acreditada la utilización del ingenio óptico antecesor de la cámara fotográfica en la realización de bocetos de la Basílica veneciana de los santos Giovanni y Paolo por parte del primero.

Canaletto. Bocetos de la Basílica de los santos Giovanni y Paolo

Dibujo a pluma del Teatro Romano de Mérida. José Luis Noain
Dibujo a pluma del Teatro Romano de Mérida. José Luis Noain

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