84. Taumatropos de la Prehistoria

 

Disco o rodete del Paleolítico

Dentro del arte mueble del Paleolítico Superior, encontramos unos discos en hueso, decorados con imágenes incisas, que la investigación tradicional ha interpretado como colgantes, botones o piezas de adorno para ser cosidas a las vestimentas. ¿Y si estos discos perforados o rodetes no tuvieran nada que ver con un uso ornamental y fueran en realidad un ingenio propio de las mentes más avanzadas? ¿Podríamos retrotraer el origen del cine, entendido como imágenes en movimiento, hasta hace 20.000 años, en pleno Paleolítico?

Taumatropos en la Prehistoria

Marc Azéma es un prehistoriador y cineasta francés que se ha especializado en interpretar el arte rupestre del Paleolítico, desde una perspectiva totalmente distinta: la representación del movimiento por parte de los artistas paleolíticos. Su investigación le ha llevado por distintos derroteros, todos ellos interesantísimos, pero en el post de hoy nos vamos a centrar sólo en uno de ellos: la reinterpretación de los discos perforados.

Marc reexaminó un disco perforado del abrigo francés de Laugerie Basse, constatando que en ambas caras se representaba un ciervo, del mismo tamaño, en la misma postura, con la única diferencia de que en un lado aparecía con las patas desplegadas y en el otro, con las patas contraídas. Esto le dio la pista para pensar que podía tener que ver con la elaboración de lo que conocemos como taumatropo, un ingenio o juguete visual inventado en la Inglaterra victoria, en el s. XIX. Si quieres saber en qué consistía exactamente un taumatropo lo explicábamos en el post de la semana pasada.

 

Disco paleolítico de Laugerie Basse

Disco paleolítico de Laugerie Basse (foto: http://prehistorialdia.blogspot.com.es)

Un prehistoriador, colega de Marc, reprodujo el disco a través de la Arqueología Experimental, esforzándose en representar el ciervo exactamente en la misma posición y tamaño en ambas caras. Y después enganchó fibra vegetal en la perforación central del disco para poder girarlo. ¡Et voilà! El ciervo se movía, encogiendo y estirando las patas alternativamente. El disco perforado en hueso resultó funcionar a la perfección como un taumatropo, demostrando la sofisticación del pensamiento paleolítico. Y si te resulta difícil de creer, lo mejor es que veas esta demostración en la película, dirigida por Mar Azéma, “Cuando el Homo Sapiens hacía cine”.

Una auténtica lección de cine… y de Prehistoria.

 

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