147. El misterioso caso de la niña peluda

Antonietta Gonzalvus por Lavinia Fontana (foto: Wikipedia)

Todos hemos oído hablar de las mujeres barbudas del circo, ¿a que sí? Pero yo siempre pensé que no era más que una engañifla asociada a los gabinetes de curiosidades, espectáculos decimonónicos y circos estrafalarios, como el que tan bien se reflejó en la película “Freaks” de Tod Browning. Pero visitando el maravilloso castillo de Blois quedé sorprendida por este enigmático retrato que representaba a una niña más parecida a un personaje de la saga “Crepúsculo” que a una jovencita de la corte francesa.

El castillo de Blois

Entre las maravillas que podemos visitar en la ruta de los Castillos del Loira, se encuentra el Chateau de Blois, ubicado en la localidad del mismo nombre. Tal vez no es tan espectacular con el de Chambord, uno de los más importantes del conjunto, pero cuenta con un encanto indiscutible y una amalgama de distintos estilos arquitectónicos que hacen de él una pieza única.

 

Château de Blois (foto: © Gillard et Vincent)

Desde sus orígenes en el s. XIII hasta las modificaciones realizadas en el XVII, patios, lujosas estancias, torres, escaleras monumentales, un espectacular salón del trono y una profusa decoración arquitectónica se van presentando ante el visitante. Los aposentos reales conservan gran parte del mobiliario original y nos ayudan a entender los modos de vida de la monarquía francesa. Nada más y nada menos que siete reyes y diez reinas habitaron entre sus paredes.

Entre las 35.000 obras de arte y mobiliario que conforman la colección, llama la atención el retrato de Antonietta Gonzalvus, pintado por la artista italiana Lavinia Fontana en 1583. Independientemente de su valor artístico, el lienzo no puede pasar desapercibido al visitante, que queda impactado por la extraña imagen de una niña peluda: ¿un delirio de la pintora? ¿un personaje de fantasía? ¿o un extraño fenómeno real?

Esta niña de rostro peludo, que sostiene una carta que cuenta su historia, es la hija de Petrus González o Gonsalvus, un canario que viajó junto con su familia, incluyendo a la joven Antonietta, a la corte del rey Enrique II de Francia. Petrus sufría una enfermedad congénita, conocida como hipertricosis, que transmitió a sus hijos. Esta enfermedad, popularmente conocida como “síndrome del hombre lobo”, provoca que todo el cuerpo, salvo las palmas de las manos y los pies, quede totalmente cubierto de abundante pelo. Las cortes europeas, fascinadas por este tipo de fenómenos y ávidas de reunir en sus gabinetes de curiosidades las más extraordinarias manifestaciones de la naturaleza, se rodeaban de personajes como Petrus y su familia.

Petrus Gonzalez y su mujer, Joris Hoefnagel, Animalia Rationalia et Insecta (imagen: National Gallery of Art, Washington)

Tres de los cinco hermanos de Antonietta también heredaron la poco frecuente enfermedad. Tras crecer en Fontainebleau, y participar de la vida en palacio, Antonietta viajó junto a su familia a Italia, donde pasaron a formar parte de la corte de Margarita de Parma. Y ahí se pierde el rastro de esta joven que quedó inmortalizada entre las joyas de Blois.

 

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