186. Roald Dahl, una historia extraordinaria

Seguro que a la mayoría os resultarán familiares cuentos como “Charlie y la Fábrica de Chocolate” o “Las Brujas“. Es muy probable también que sepáis quiénes son los Gremlins o seáis fans de la película de animación “Fantástico Míster Fox“, de Wes Anderson. Pero, ¿qué tienen en común todos estos personajes?

Roald Dahl

Roald Dahl
Roald Dahl (dibujo: CutUp)

Roald Dahl (1916-1990) fue un escritor británico, principalmente conocido por sus cuentos infantiles, aunque también cultivó otros géneros. En el libro de relatos “Historias extraordinarias” se incluye un cuento titulado “Racha de suerte” que nos ofrece la oportunidad de conocer cómo y por qué Roald se convirtió en escritor. Porque, ¿un escritor nace o se hace?

El relato narra la infancia y juventud de Dahl, explicando cómo decidió dedicarse profesionalmente a la literatura y, al mismo tiempo, nos habla de lo azarosas que pueden ser nuestras vidas y de cómo un elemento casual puede cambiar totalmente el curso de las mismas.

Cuando Roal Dahl dejó la escuela, carente de vocación, entró a trabajar en la Shell Oil Company. Lo realmente interesante de este trabajo es que le permitió viajar al África Oriental y descubrir un nuevo mundo. Residiendo en Tanzania le pilló el estallido de la II Guerra Mundial y se alistó como piloto en la RAF, participando en algunas de importantes misiones bélicas. También realizó maravillosas fotografías aéreas desde sus vuelos, hasta el punto de que ganó un premio artístico con una foto del palacio sasánida de Taq-i Kisra, en Ctesifonte (Irak).

Taq-i Kisra

Terminada la guerra, le destinaron a Washington, donde recibió la visita de C. S. Forester, un afamado escritor de la época, al que Dahl admiraba, por su saga sobre la marina real y las guerras napoleónicas. Forester se encontraba a la caza y captura de historias verídicas sobre la guerra y solicitó a Dahl que le narrara de viva voz alguna de sus aventuras para plasmarla en un relato. Finalmente, Dahl se ofreció a escribir un resumen él mismo que después el escritor adaptaría para darle la calidad literaria suficiente. Sorprendentemente para el propio Dahl, la narración fascinó a Forester que la envió a la revista para que la publicaran sin una sola alteración. El relato de Dahl, “Pan comido”, también se incluye en el volumen “Historias Extraordinarias”. Cuando Dahl descubrió ese talento, que en el colegio se habían empeñado en no reconocer, se dio cuenta de que llevaba un escritor dentro. No solo eso, su auténtico valor no residía en narrar episodios de su interesante vida, sino en inventar historias llenas de personajes fantásticos y evocadores.

Ilustración de Quentin Blake
Personajes de Dahl ilustrados por Quentin Blake (imagen: Pinterest).

Los Gremlins que creó Dahl no eran esos extraños seres que todos conocemos a los que no se les puede mojar, dar de comer después de medianoche o exponer a la luz, sino unos geniecillos que vivían en los aviones británicos y eran los auténticos causantes de todos los sinsabores creados a la flota británica. Tras la publicación del cuento, Walt Disney decidió trasladarlo a la pantalla y se llevó a Hollywood a un jovencísimo Dahl que participó activamente en la escritura del guion. La película nunca se finalizó, pero el cuento cayó en manos de Eleanor Roosevelt que, fascinada por la historia, invitó a Dahl a la Casablanca, donde entabló una duradera amistad con Eleanor y el presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt. ¡Algunos incluso dicen que era un espía británico!

Hoy en día, los cuentos infantiles de Roal Dahl se han publicado en decenas de idiomas, cuentan con películas, algunas de ellas con distintas versiones (pensemos “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, “Matilda”, “James y el Melocotón Gigante”, “Las Brujas” o “Fantástico Mr. Fox”), y forman parte del imaginario infantil desde allá por los años 50 del pasado siglo hasta la actualidad.

Al comienzo de “Racha de suerte”, Dahl enumera lo que, a su entender, debe tener un bueno escritor o escritora: una imaginación viva, la capacidad de escribir bien, resistencia, ser un perfeccionista, tener una gran autodisciplina, sentido del humor y cierto grado de humildad. ¿Eres un escritor o escritora en potencia?

Dahl y sus personajes (imagen: Quo)

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